Mercado navideño

Abr 5, 2019

Tu plan de invierno: 5 mercados europeos donde la idea es perderse… a propósito.

El invierno transforma las ciudades. Las calles se iluminan distinto, los aromas se mezclan, la gente baja el ritmo… y aparecen esos espacios en los que todo se siente más cercano: artesanía hecha a mano, música suave entre puestos de madera, sabores que reconfortan las manos y el ánimo. Esta guía reúne los mercados europeos que mejor capturan esa energía efímera, los que solo existen durante unas semanas y que convierten un viaje en una experiencia que se queda contigo. El plan es sencillo: pasear, mirar, probar, perderte un poco… y dejar que la ciudad haga el resto. Estos son los mercadillos europeos que merecen la escapada las próximas fiestas:
  • Mercado de Rathausplatz — Viena (Austria)
En la plaza más icónica de la ciudad, encontrarás un recorrido de puestos artesanales, propuestas dulces que perfuman el aire y un ambiente que mezcla tradición con un estilo elegante muy vienés. Ideal para quienes disfrutan paseando entre sabores locales y objetos hechos a mano.
  • Mercado de Striezelmarkt — Dresde (Alemania)
Uno de los más antiguos de Europa y también uno de los más auténticos. Aquí todo es calle, madera, luz y movimiento. Es el sitio perfecto para descubrir artesanos locales, probar recetas clásicas de invierno y dejarte llevar por una atmósfera que parece diseñada para pasear sin prisa.
  • Mercado de Tivoli — Copenhague (Dinamarca)
Dentro del mítico parque, este mercado combina tradición danesa, gastronomía nórdica y un ambiente acogedor que te envuelve desde que entras. Puestos de diseño, luces suaves, música ambiente y ese toque hygge que convierte el frío en un aliado.
  • Mercado de Colmar — Alsacia (Francia)
Casitas de colores, calles estrechas y un mercado que se reparte por distintos puntos del casco antiguo. Artesanía local, aromas especiados y un ambiente que hace que cada rincón sea fotogénico. Perfecto para pasear y dejarte sorprender.
  • Mercado de Tallinn — Estonia
Una plaza medieval, nieve que cae ligera y un mercado que parece detenido en el tiempo. Artesanos del Báltico, gastronomía potente y ambiente nórdico de los que te abrazan sin avisar. Una experiencia pequeña, íntima y muy auténtica. Cuando el frío llega, los mejores planes se encienden para que los disfrutes y compartas con los tuyos.
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